Hola amigos, como algunos saben hace una semana
inicie un viaje que tenía pendiente conmigo mismo.
Regresar a la ciudad que me vió nacer y crecer
era para mi algo muy lejano y doloroso. Allí vi la luz de
la vida, dí mis primeros pasos, dije mis primeras
palabras, aprendía a leer, conocí a grandes
escritores y a grandes amigos que aun hoy acompañan
mi vida.
Aprendí a errar y a seguir intentandolo.
Supe del dolor de las perdidas y de los duelos
de todos los que hay en la tierra, de amores, de enfermedades
de muertes, de abandonos.
También me atreví a la distancia, a saber vivir en soledad.
Y tantas, pero tantas cosas......
Pero una vez que me marche no dí vuelta para ver lo
que quedaba detrás seguí caminando con la frente en alto
y la mirada fija en lo que había adelante.
Pero atrás quedaban muchas cosas que hasta la semana
pasada pensaba que había perdido.
Me sentía extraviado, me faltaba algo y no sabía que.
La insatisfacción era parte de mi vida y no saber como hallar
el motivo era para mi una incertidumbre.
Hasta que la decisión de ir al psicólogo me ayudo a encontrar
esas respuestas para las cosas que me faltaban.
Así tome coraje y salí en busca de partecitas que me completaran.
Y las encontré, me reencontre con mis hermanos a quienes
hacía más de 10 años no veía, solo me había comunicado con
ellos por medio de mensajes de celulares. Ni siquiera hablabamos por teléfono.
Pero allí estaban los cuatro hermanos que me faltaban, ya grandes, ya casados,
ya con hijos, ya con experiencias y vivdas vividas.
Mi temor mayor era que no me querrian.
Pero me equivoqué. Todos me quieren, todos me esperaban y me esperaban con
mucha ansiedad. No más bajar del auto para que los cuatro
se lanzaran sobre mi entre llantos y palabras afectuosas.
Saben hacía tiempo que no dormia bien.
Pero desde que los recuperé he dormido más que nunca en mi vida.
Muy relajado, tranquilo y con la suerte de saber que ya estan conmigo
otra vez.
De las cosas que nos dijimos, de eso les cuento otro día.
Ahora me siento muy feliz, al igual que ellos.